Cómo iluminar un restaurante u hotel
En hostelería la luz no se mide solo en lux: se mide en tiempo de permanencia y en ticket medio. Aquí la penumbra bien construida vale más que la uniformidad.
- Iluminancia mantenida
- 150–300 lx (mesa 200)
- Deslumbramiento (UGR)
- ≤ 22
- Reproducción cromática
- > 90 (recom. > 96)
- Temperatura de color
- 2700–3000 K
- Uniformidad
- contraste deliberado
El nivel general es bajo a propósito: 150–200 lux crean intimidad. Lo importante es dónde está la luz: un acento sobre la mesa (200–300 lux) genera una isla de atención que aísla psicológicamente a cada grupo de comensales.
La temperatura de color debe ser cálida, 2700 K, la del atardecer. Es el registro que el cerebro asocia a relajación y sobremesa. Cualquier salto a 4000 K en una sala de noche rompe el ambiente al instante.
La fidelidad cromática es crítica aunque el nivel sea bajo: con CRI >90 el plato se ve apetecible; con CRI bajo, las salsas y las carnes se apagan y la comida parece peor de lo que es. Es el error más caro de la hostelería.
Los espacios necesitan escenas distintas: desayuno (más nivel, más frío), comida, cena (mínimo nivel, máximo acento) y limpieza (todo al 100 %). Con MasterConnect o Casambi se programa una vez y funciona solo.
- Nunca ilumines de frente al comensal: el foco va sobre la mesa, no sobre la cara.
- Usa suspensiones bajas sobre mesas fijas y empotrables orientables donde la distribución cambie.
- Ilumina paredes y techo con luz suave: una sala solo con acentos parece una cueva.
- En recepción de hotel, sube a 300 lux: hay que leer y firmar documentos.


