Cómo iluminar una vivienda de alta gama
En residencial el error más común es resolverlo todo con un plafón central. Una casa bien iluminada no tiene un nivel: tiene capas que se encienden según la hora y la actividad.
- Iluminancia mantenida
- 100–300 lx (tarea 500)
- Deslumbramiento (UGR)
- ≤ 22
- Reproducción cromática
- > 90 (recom. > 96)
- Temperatura de color
- 2700–3000 K
- Uniformidad
- capas, no uniformidad
Se trabaja con tres capas superpuestas: general (100–200 lux, que orienta), de tarea (300–500 lux en cocina, escritorio o espejo) y de acento (sobre cuadros, librerías o texturas de pared). Cada una con su propio circuito y su propia regulación.
La temperatura de color debe ser cálida: 2700 K en salón y dormitorios, 3000 K en cocina y baño. Por la noche, una luz fría interfiere con el descanso; por eso los sistemas de atenuación que bajan de nivel al anochecer funcionan tan bien en vivienda.
La fidelidad cromática importa más de lo que parece: con CRI >90 la madera, los textiles y la piel se ven naturales. En una vivienda de alta gama, donde los materiales son el proyecto, un CRI bajo destruye el trabajo del interiorista.
La luminaria debe desaparecer. Empotrables de diámetro mínimo, perfiles lineales ocultos en cornisa y suspensiones muy depuradas: en residencial se ve la luz, no la fuente.
- Nunca centres un empotrable en mitad de la habitación: acompaña paredes y zonas de uso.
- Baña las paredes: es lo que hace que una casa parezca más grande y acogedora.
- Instala regulación en salón y dormitorios; es la mejora percibida más barata que existe.
- Ilumina el interior de armarios y la cornisa: la luz indirecta es la que da carácter de noche.


