Cómo iluminar un supermercado
El producto fresco se compra con los ojos. Aquí la luz tiene que vender carne, pescado, fruta y pan sin falsear su aspecto ni acelerar su deterioro.
- Iluminancia mantenida
- 500–750 lx
- Deslumbramiento (UGR)
- ≤ 22
- Reproducción cromática
- > 90 · espectro FOOD
- Temperatura de color
- 3000–4000 K
- Uniformidad
- ≥ 0,60
La sala de ventas se resuelve con 500 lux uniformes y una potencia específica contenida: es un espacio de gran superficie y muchas horas de encendido, así que cada W/m² se multiplica por 4.000 horas al año.
La clave diferencial está en las secciones de fresco. Un espectro FOOD refuerza los rojos en carnicería, los azules-plata en pescadería y los verdes en frutería, aumentando el atractivo sin recurrir a filtros de color que falsean el producto.
La iluminación general debe ser homogénea (U₀ ≥ 0,60) para que el cliente perciba la sala como ordenada y limpia; sobre ella se añade el acento en cabeceras de góndola y promociones, que es donde se decide la compra por impulso.
El LED no emite calor radiante ni UV hacia el género, a diferencia del halógeno: menos merma en fresco y menos carga térmica sobre los expositores refrigerados, lo que reduce también el consumo de frío.
- Usa espectro FOOD solo en las islas de fresco: en el resto de la sala desentona.
- Alinea las luminarias con los pasillos, no con la retícula del techo: guía el recorrido del cliente.
- Sube el nivel un 30–50 % en cabeceras y promociones frente a la sala.
- Prevé regulación por zonas: reposición nocturna y limpieza no necesitan el 100 %.


